
La Confederación Española de Policía (CEP) denuncia que Interior ha vuelto a batir su récord de condecoraciones policiales concedidas a personas ajenas al Cuerpo, con 686 este año frente a las 651 de 2025 y las 641 de 2024. Desde 2018, el Ministerio ha entregado fuera de la Policía Nacional hasta 5.290 distinciones de la Orden del Mérito Policial, de tal forma que Fernando Grande-Marlaska se ha convertido en el ministro que más ha castigado a miles de compañeros sin asignarles el reconocimiento profesional que merecen para, en cambio, destinar esas recompensas a personas e instituciones ajenas al Cuerpo.
En los listados aparecen jueces, fiscales, empresarios, diplomáticos, cargos públicos, profesores universitarios y funcionarios de otros ministerios. En años anteriores hubo hasta un piloto de rallyes, un piragüista, el dueño de una bodega y un mozo de espadas. Puede que alguno haya ayudado de forma decisiva a la Policía. Si es así, que Interior diga en qué consistió esa ayuda y le agradezca lo que hizo de otra forma. Pero que explique también por qué ese agradecimiento debe adoptar la forma de una Cruz al Mérito Policial, la misma que reclama un agente después de una intervención excepcional y arriesgada y que tantas veces se le deniega.
El balance de estos años incluye 5.241 cruces blancas, 34 cruces rojas, 14 medallas de plata y una de oro concedidas a personas ajenas al Cuerpo. La ley admite esa posibilidad con carácter excepcional pero Interior ha conseguido que lo excepcional sea encontrar un año en el que no repartan centenares. Esa es la degradación que denunciamos desde CEP, porque la Administración dedica unos esfuerzos ingentes a premiar a personas que no pertenecen a este Cuerpo mientras somete a los policías a una pelea constante para que se reconozca lo que hicieron dentro, jugándose muchas veces la vida.
Y eso que Marlaska prometió cambiar las reglas. En enero de 2024 dijo en el Congreso que reformar la Ley de Condecoraciones era una prioridad. Después, responsables del Ministerio reconocieron que ya tenían un borrador avanzado. El Congreso y el Senado también reclamaron esa reforma. Sin embargo, estamos en septiembre de 2026, el texto sigue sin tramitarse y las condecoraciones continúan rigiéndose por una ley de 1964. Y sólo puede ser así porque a Interior le viene bien mantener un sistema de recompensas profesionales que puede y debe ser más transparente, justo y objetivo.
La otra cara de este sistema son las medallas de plata concedidas a determinados mandos al término de su carrera, con una pensión vitalicia aneja del 15 % del sueldo. CEP ha recurrido las de 2021, 2022, 2023 y 2025. Hemos obtenido sentencias anulatorias en primera instancia en todos esos procedimientos; las relativas a 2022 y 2023 fueron revocadas en apelación y seguimos defendiendo nuestra posición judicialmente. Las ocho medallas de 2025 también fueron anuladas. Mientras el Ministerio reparte cruces por centenares fuera del Cuerpo y reserva para algunos mandos un premio económico de por vida, a la inmensa mayoría de los policías le pide que sigan soportando el castigo de un sistema injusto y obsoleto.
Interior incluso ha encontrado tiempo para plantear más obstáculos a las medallas por antigüedad de los agentes, hasta el punto de tramitar una reforma normativa para que puedan valorarse antecedentes disciplinarios cancelados en la concesión de las condecoraciones vinculadas al tiempo de servicio en el Cuerpo. Mientras, mantiene las medallas pensionadas en el centro de las disputas judiciales y deja sin tocar el mecanismo con el que cada año condecora a cientos de personas ajenas.
CEP exige que el Ministerio publique y motive con claridad los méritos de estas concesiones y tramite de una vez una nueva Ley de Condecoraciones. Si quiere reconocer a quienes colaboran con la Policía Nacional, que cree una distinción para ellos. Lo que no vamos a aceptar es que siga vaciando de valor las medallas policiales mientras pide a los agentes que confíen en la imparcialidad de quien las reparte.






