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Hay denuncias que tal solo comenzar ya se saben como van a acabar. La experiencia de los agentes destinados en las ODAC desarrollan ese “sexto sentido” que les permite descodificar la conducta de los denunciantes en base a los principios legales establecidos.

Ejemplo de ello es la historia que hoy recopilamos a través de una curiosa anécdota policial publicada por el perfil en Twitter de Un policía cualquiera (policia_ODAC). “Hola, quería denunciar que he perdido mi teléfono móvil”, esa la frase con la que el autor de esta narración que desvela cómo una denuncia más puede convertirse en delito con graves consecuencias.

Intro hilo👇

Tras una hora en la sala de espera lo que era un extravío se convierte en el peor robo con violencia del mundo. Os explico cómo:

Todo el mundo tiene un amigo que siempre da consejos sin pedirlos sobre asuntos legales; lo que viene siendo un “abogado de secano”, vamos. Él no tiene ni idea de leyes ni de Derecho, pero sabe más que nadie.

Has perdido el teléfono y decides denunciarlo. Te sientas en la sala de espera y comienzas a mandar mensajes de WhatsApp con el móvil que te han dejado a los amigos contándoles qué te ha pasado y dónde estás.

Hasta que das con el abogado de secano de turno que te dice: “si denuncias que te lo han robado el seguro de casa te lo paga”. Tú tienes dudas, pero claro, era un móvil de más de 1000 €.

Te armas de valor y decides denunciar que te lo han hurtado. Ha pasado media hora desde que entraste en la comisaría y tu mero extravío se ha transformado en un hurto.

Ideas en tu cabeza la historia: lo dejaste encima de la mesa y en un descuido alguien pasó y te lo quitó. Bien. No es tan difícil. Seguro que el policía que te va a coger la denuncia ni se entera. De hecho, tienes hasta ganas de entrar a contarle tu historia.

Sigues mandando mensajes. Al abogado de secano de tu amigo le cuentas tu plan. Y él, como es tan listo de aconsejar eso a los demás, pero no tan gilipollas como para hacerlo, te dice: “pero tiene que ser con violencia o intimidación que si no te pagan”

Bueno. Eso es más difícil. Pero el móvil te costó el sueldo de un mes y todavía lo estás pagando. Tu amigo insiste y te convence hasta que accedes. Ha pasado una hora desde que entraste a la comisaría.

El extravío de tu móvil se ha transformado en un robo con violencia con navaja y tres ladrones.

EL policía te llama…

Entras. Estás nervioso. Se nota y un policía que lleva años escuchando declaraciones lo nota. De eso que no te quepa duda. Yo, lo noto. Noto cuando alguien me cuenta algo y está nervioso. Y si estás nervioso es por algo.

Días más tarde te vuelven a llamar de comisaría. Por razones obvias no diré cómo pero al final los policías de investigación saben que mentiste y te detienen. Te detienen por un delito de simulación de delito. Vas a juicio y te condenan.

Conclusión: por supuesto el seguro no te paga el teléfono. Tú acabas pagando una multa como condena, y lo peor de todo, son los antecedentes que te quedan.

Ahora busca a tu amigo, el abogado de secano, y le das las gracias.

El artículo 457 del Código Penal recoge la simulación de delito en los siguientes términos: “El que, ante alguno de los funcionarios señalados en el artículo anterior (Juzgados o Policía), simulare ser responsable o víctima de una infracción penal o denunciare una inexistente, provocando actuaciones procesales, será castigado con la multa de SEIS a DOCE MESES”.

h50 te invita a seguir al autor de esta historia a través de su perfil en Twitter:

 

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