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Historia de un problema que viene de lejos: el protocolo policial de prevención del robo de cable de cobre es del año 2007 y se completó en 2015

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En 2006, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado detectan un incremento de los robos de cobre. Este aumento está fuertemente relacionado con el incremento de la demanda y la subida del precio del cobre en el mercado internacional.

Los robos provocan cuantiosas pérdidas económicas en diferentes sectores (energía, comunicaciones, agrícola y ganadero). A finales de 2006, el Comité Ejecutivo para el Mando Unificado (CEMU) aprueba el Plan de Respuesta Policial para prevenir el Robo de Cable de Cobre.

Su objetivo es doble: prevenir los robos y evitar que el material robado pueda llegar al mercado internacional

Plan Operativo de Respuesta Policial al Robo de Cable de Cobre, de 4 de enero de 2007, de la Dirección Adjunta Operativa y de Instrucción 9/2015 de la SES Informe

De acuerdo con el Plan Operativo de Respuesta Policial al Robo de Cable de Cobre, de 4 de enero de 2007, de la Dirección Adjunta Operativa y de Instrucción 9/2015 de la SES por la que se pone en marcha el Plan Permanente de Respuesta a las Actividades Ilícitas Relacionadas con el Cobre, el objetivo de la operación contra el robo de cable de cobre es prevenir y erradicar el robo de cableado de este material en vías públicas, servicios de telecomunicación, alumbrado, infraestructuras ferroviarias o instalaciones similares, cometido por grupos de delincuentes organizados. Es también fundamental la lucha contra la receptación del metal a través de comerciantes dedicados esta actividad para su venta posterior a las fundiciones.

Principales medidas:

  1. Identificación de los establecimientos de compra venta de metales mayoristas ubicados en su respectivo ámbito de actuación, y elaboración de un censo de los mismos, con todos los datos identificativos de negocio y de su titular.
  2. Comprobación de los libros de registro que deben llevar los centros gestores de residuos metálicos y los establecimientos de comercio de chatarra, así como de las comunicaciones que deben realizar diariamente por medios telemáticos a la correspondiente Comisaría, en las que se deben hacer constar las entradas de material de cobre, de acuerdo con lo establecido en la Orden del Ministerio del Interior 1920/2011, de 1 de julio, por la que se refuerza el control respecto al comercio de cobre.
  3. Identificación del destinatario final del metal de cobre adquirido en aquellos establecimientos.
  4. Identificación de los proveedores, especificando si se trata de minoristas con local abierto al público o recolectores ambulantes, así como la procedencia declarada del metal vendido.
  5. Seguimiento de las denuncias presentadas y consulta de las bases de datos policiales para la determinación del “modus operandi” y posibles sospechosos.
  6. Elaboración de un mapa de puntos negros con expresión de la instalación afectada por esta modalidad delictiva.
  7. Se establecerán dispositivos de vigilancia:
  8. Realizando controles sobre vehículos susceptibles de ser utilizados como medio de transporte del cable robado (furgonetas o pequeños camiones), tanto en las inmediaciones de los puntos negros, como en zonas de descampado, polígonos industriales, u otros lugares en los que estos delincuentes proceden al troceado y pelado del cable quemándolo.
  9. Control de la identidad y documentación profesional del personal autorizado para la manipulación de cable de cobre en las zonas identificadas como puntos negros, ya que los delincuentes suelen utilizar ropas de trabajo similares a las los empleados de mantenimiento de las diferentes compañías.

Como medidas complementarias daría cumplimiento a la Instrucción Nº 9 /2015 de la Secretaria de Estado de Seguridad, por la que se pone en marcha el «PLAN PERMANENTE DE RESPUESTA A LAS ACTIVIDADES ILÍCITAS RELACIONADAS CON EL COBRE», reseñando las más importantes como:

  1. Establecer un censo de las empresas donde se almacene por su actividad grandes cantidades de cobre.
  2. Elaborar un mapa donde figure las zonas donde haya una significativa sustracción de cobre.
  3. Realizar controles periódicos a vehículos que sean susceptibles de transportar cobre.
  4. Identificar los posible lugares donde se almacena el cobre sustraído así como el lugar donde lo manipulan.
  5. Coordinar actuaciones con el resto de cuerpos policiales a nivel central y periférico.

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