
El Gobierno ha activado un comité de crisis ante el incremento sostenido de la presión migratoria en Ceuta, donde la llegada de personas en situación irregular y la permanencia de miles de ellas en la ciudad ha generado un clima de tensión social, protestas vecinales y preocupación entre los cuerpos policiales.
La reunión, presidida por el Ministerio del Interior, ha reunido a 11 ministros y altos cargos de los departamentos implicados en seguridad, política exterior, defensa, servicios sociales y coordinación territorial. El objetivo: evaluar el impacto real de la situación, reforzar los dispositivos de control y diseñar una respuesta conjunta que permita aliviar la presión sobre la ciudad autónoma.
Protestas vecinales y sensación de saturación
En los últimos días, Ceuta ha registrado manifestaciones espontáneas de vecinos que denuncian una sensación de saturación, inseguridad y falta de recursos para atender a la población migrante que permanece en la ciudad. Comerciantes y asociaciones locales han trasladado su preocupación por el aumento de incidentes, la ocupación de espacios públicos y la presión sobre los servicios municipales.
Fuentes policiales consultadas por h50 confirman que los agentes han tenido que reforzar patrullas, especialmente en zonas de mayor afluencia, para prevenir altercados y garantizar la convivencia. “La situación es manejable, pero exige una vigilancia constante”, señalan.
Interior refuerza el control fronterizo
El Ministerio del Interior ha ordenado incrementar los efectivos en el perímetro fronterizo y mejorar la coordinación con Marruecos para evitar nuevas entradas irregulares. También se estudia la apertura de dispositivos extraordinarios de acogida en la península para descongestionar Ceuta y evitar que la presión recaiga únicamente sobre la ciudad autónoma.
La Guardia Civil y la Policía Nacional mantienen operativos conjuntos para detectar redes de tráfico de personas y prevenir movimientos organizados hacia la frontera.
Un problema que se extiende en el tiempo
La situación en Ceuta no es nueva, pero en las últimas semanas ha experimentado un repunte que ha obligado al Gobierno a activar mecanismos de emergencia. La ciudad, con recursos limitados y una densidad poblacional elevada, se enfrenta a un desafío que combina seguridad, gestión humanitaria y estabilidad social.
El comité de crisis volverá a reunirse en los próximos días para evaluar la evolución y coordinar nuevas medidas.






