
Cada mes de diciembre, mientras la mayoría de los empleados públicos perciben su paga extraordinaria íntegra, miles de agentes de la Policía Nacional y Guardia Civil vuelven a comprobar que, para ellos, la Navidad llega con un recorte silencioso. Una anomalía retributiva que se ha normalizado durante décadas y que, sin embargo, choca frontalmente con el régimen jurídico básico de la función pública.
El origen del problema es tan técnico como contundente: el Complemento Específico General (CEG) —una de las piezas centrales del salario de los agentes— no se utiliza para calcular ni abonar las pagas extraordinarias. El resultado es una paga extra menguada, muy lejos de lo que marca la ley y de lo que perciben otros funcionarios con responsabilidades y riesgos incomparables.
Una vulneración directa del Real Decreto Legislativo 5/2015
La normativa que podría estar vulnerando este agravio es el Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, que regula el Estatuto Básico del Empleado Público, establece en su artículo 22.4 que las pagas extraordinarias deben componerse de:
“El importe de una mensualidad de retribuciones básicas y de la totalidad de las retribuciones complementarias.”
La literalidad no deja espacio para interpretaciones. “Totalidad” significa totalidad. Sin embargo, en Policía Nacional y Guardia Civil, una parte esencial de esas retribuciones complementarias —el CEG— queda fuera del cálculo. Un vacío que no es casual, sino estructural, y que se mantiene pese a las reiteradas denuncias sindicales y asociativas.
Opacidad retributiva y falta de seguridad jurídica
La exclusión del CEG no solo supone un incumplimiento normativo: genera una profunda inseguridad jurídica y alimenta una opacidad retributiva impropia de cuerpos policiales del Estado. Los agentes no solo desconocen por qué su paga extra es inferior a la que marca la ley, sino que tampoco encuentran una explicación oficial coherente que justifique esta excepción.
El impacto económico es evidente. Miles de euros perdidos cada año por cada policía y guardia civil, acumulados en un sistema que, lejos de corregirse, se ha enquistado en la administración sin voluntad política de resolverlo.
Un agravio que se suma a una larga lista
Este recorte encubierto se suma a otros agravios históricos: la ausencia del reconocimiento de “profesión de riesgo”, la desigualdad salarial respecto a policías autonómicas, o la falta de actualización de complementos clave. La paga extra incompleta es solo otro síntoma de un modelo retributivo que no se ajusta ni al riesgo, ni a la responsabilidad, ni a la legalidad vigente.
Una deuda pendiente con quienes garantizan la seguridad del Estado
Mientras España presume de contar con unas de las fuerzas policiales más profesionales y valoradas de Europa, sus agentes siguen cobrando pagas extraordinarias que no cumplen la ley. Un contrasentido que erosiona la confianza interna, alimenta el malestar y proyecta un mensaje inequívoco: el Estado exige a sus policías y guardias civiles mucho más de lo que está dispuesto a reconocerles en su nómina.
La solución no requiere grandes reformas, sino voluntad política y respeto al marco jurídico. Cumplir la ley debería ser el mínimo exigible. Y, sin embargo, para miles de agentes, sigue siendo una reivindicación pendiente.







Este artículo está a medias.
Tampoco reciben el doble del sueldo base y de los trienios.
Ni el doble del complemento de la mal llamada equiparación..
Ni el doble de la turnicidad.
Queda mucho por reclamar
Soy mujer de guardia civil,se el frio y el calor que pasais estoy hablando de los años 80,un sueldo base indecente,bueno me reafirmo en todo lo que reclamais y Marlasca se pasa por el forro,bueno ni PP ni PSOE os ha reconocido profesión de riesgo.
Para que llevais chalecos antibalas,pistola grilletes si no correis ningun riego,todo me da ASCO.
Pasar por el norte y tirarmos al suelo a ver si hay una bomba lapa bajo el coche,bueno que decir solo los qué tenemos la sangre verde lo estendemos.
QUE LES DEN
SOBREVIVIREMOS CON DIGNIDAD.