
Mientras el Ministerio del Interior se ha celebrado a bombo y platillo una «equiparación real», la cruda realidad de la nómina revela una trampa administrativa. Miles de agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil descubren, al llegar al retiro, que su sueldo cae en picado mientras sus homólogos autonómicos mantienen el poder adquisitivo incrementándose las desigualdades entre los agentes.
Analizamos las cifras del agravio
La palabra «equiparación» suena bien en las ruedas de prensa, pero en las casas de los guardias civiles y policías nacionales tiene un sabor ciertamente amargo. Lo que muchos no saben es que una parte sustancial del aumento salarial logrado en los últimos años no es sueldo base, sino un complemento específico que tiene fecha de caducidad: el día de tu jubilación.
La trampa de los complementos no consolidables
El gran engaño reside en la estructura de la nómina. Al no haberse tramitado como una reestructuración de los grupos retributivos (pasar del C1 al B, por ejemplo), el dinero de la equiparación se inyecta vía complementos. ¿Cuál es el problema? Que estos complementos no computan para el haber regulador de la misma forma que el sueldo base.
Para un agente de la Escala Básica o un Guardia Civil, la diferencia entre estar en activo y jubilado se convierte en un abismo financiero.
Los números del agravio: ¿Cuánto pierdes exactamente?
Hagamos cálculos reales basados en la situación actual. Un agente que se jubila bajo el régimen de Clases Pasivas (con 30 años de servicio y 60 de edad) ve cómo su retribución se desploma.
La única equiparación oficial firmada hasta la fecha se remonta a 2018 con el Acuerdo de Equiparación Salarial y firmado es el de 12 de marzo de 2018, publicado en el BOE.
Ese acuerdo sí fijó cantidades concretas y un plan plurianual
- Policía Nacional: 561 € al mes
- Guardia Civil: 720 € al mes
La pérdida anual puede llegar en estos momentos a superar los 9.000 euros respectos sus homólogos. Es decir, un policía nacional o un guardia civil, por el mero hecho de retirarse tras jugarse la vida durante décadas, es «castigado» con una rebaja salarial que no sufren con tanta agresividad los cuerpos autonómicos.
El agravio comparativo: Mossos y Ertzaintza juegan en la Champions y policías y guardias civiles por no descender a segunda.
Aquí es donde la indignación se convierte en rabia legítima. Un Mosso d’Esquadra o un miembro de la Ertzaintza no solo cobra más durante su vida operativa, sino que su cotización a la Seguridad Social (Régimen General) y sus convenios específicos permiten que su pensión sea, en muchos casos, la máxima del sistema.
Mientras un Policía Nacional se retira rezando para que la inflación no devore su ajustada pensión, un policía autonómico se jubila con la tranquilidad de haber consolidado sus derechos. ¿Vale menos la seguridad de un madrileño o un malagueño que la de un barcelonés? Para Interior, parece que sí.
Una jubilación digna, no una limosna
El sentimiento en los cuarteles y comisarías es de abandono. Los sindicatos y asociaciones llevan años advirtiendo que la equiparación fue un «parche» mal cosido. Sin una ley que garantice que «a igual trabajo, igual jubilación», los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado seguirán siendo mendigos con uniforme al finalizar su servicio.
Es hora de que el Gobierno deje de jugar con el Excel y reconozca que la seguridad pública no puede sostenerse sobre el agravio y la precariedad de quienes ya han dado sus mejores años por España.
Autor: Carlos Alonso Díaz | Asesor financiero, licenciado en Derecho, master en economía







Estimados amigos de H-50. No solo es un timo esta situación insólita que se une a las ya archiconocidas reivindicaciones de igualdad salarial. Es un despropósito y una lucha activa desde el propio ejecutivo, para que no nos concedan ni este mínimo reconocimiento, y seamos considerados una profesión de riesgo.
Priman sus intereses económicos, para que se siga ninguneando a decenas de miles de familias.
Este término se queda muy muy corto, para lo que represantan tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional, pero si no hay más remedio habrá que hacerlo y solicitarlo enérgicamente.
Desde la asociación Movimiento Reacciona por la Equiparación Real, estamos luchando a través del despacho de prestigio Durán&Durán abogados por este reconocimiento, a nivel judicial.
Contamos con un amplio respaldo tanto normativo, legal, económico y emocional.
Que no le quepa la menor duda a nadie de que llegaremos hasta el alto tribunal europeo si esto no se arregla en España.
La justicia no se mendiga, se lucha y se conquista.
Juntos somos invencibles.
Yo no entiendo porque de una vez todos remamos para el mismo sitio, aquí no sirve para nada el «…. Y yo mas».
Tan difíciles unirnos y luchar por conseguir lo que nos corresponde, ya va siendo hora de una una vez por todas seamos uno solo, mientras estemos divididos ellos venceran