
Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) han trasladado su más firme condena por el asesinato de una mujer en Zaragoza presuntamente a manos de su expareja, un nuevo crimen que vuelve a evidenciar la gravedad de la violencia de género en nuestro país.
Según las informaciones conocidas hasta el momento, en este caso no existían denuncias previas ni medidas de protección activas, lo que limita de forma significativa la capacidad de actuación policial preventiva. No obstante, desde el SUP consideran que este tipo de hechos deben servir para una reflexión profunda sobre la necesidad de mejorar los mecanismos de detección precoz del riesgo, incluso en ausencia de denuncia formal.
Para los representantes de los policías la realidad es clara: «Muchas víctimas no denuncian por miedo, dependencia emocional o falta de confianza en el sistema. Por ello, no podemos seguir sosteniendo un modelo que, en la práctica, se activa mayoritariamente cuando la víctima da el paso de denunciar, en ocasiones en fases ya críticas de la violencia».
En este contexto, desde el SUP llevan tiempo denunciando la situación de las Unidades de Atención a la Familia y Mujer (UFAM), que se encuentran claramente infradimensionadas. Actualmente, hay agentes que asumen cargas de trabajo muy elevadas, gestionando decenas de casos simultáneamente, lo que dificulta realizar un seguimiento individualizado y eficaz, especialmente en los casos de mayor riesgo.
Para el SUP la protección de las víctimas de violencia de género exige una respuesta estructural, sostenida en el tiempo y dotada de recursos suficientes. No basta con declaraciones institucionales o medidas puntuales. Es imprescindible reforzar las plantillas, mejorar la formación especializada y avanzar en la coordinación real entre todos los actores implicados: policiales, judiciales, sociales y sanitarios.
Asimismo, resulta prioritario potenciar los sistemas de detección temprana y el intercambio de información entre instituciones, de modo que cualquier señal de alerta pueda ser identificada y evaluada antes de que se produzcan desenlaces irreversibles.
Desde el SUP queremos ir más allá y advertimos de una carencia estructural que no se está abordando: el actual modelo de protección sigue dependiendo en gran medida de la denuncia formal de la víctima. Sin embargo, una parte significativa de los casos más graves se producen precisamente sin denuncia previa.






