
Hace unos meses ya se oía el «run run» de que en Estados Unidos se estaba observando un aumento exponencial del consumo de diferentes compuestos de cafeína para esnifar. Lo de que un refresco a base de químicos mezclados con taurina te diese alas se ha quedado corto y los nuevos consumidores demandan un producto que les haga alcanzar una velocidad supersónica.
LAS MODAS SE COPIAN
Europa no iba a ser menos. Si algo parece que funciona al otro lado del atlántico aquí ya corren a copiarlo no vaya a ser que aflore el complejo de inferioridad. Lo novedoso siempre llama la atención y más aún si se trata de algo que estimule y a la vez roce la ilegalidad. En el caso específico de la cafeína para esnifar resulta bastante llamativo a la par que contradictorio que mientras se celebran congresos en los que se cuestiona el uso de fármacos y se apuesta por la homeopatía y los remedios naturales se publicite a bombo y platillo los beneficios de la cafeína para esnifar. La sociedad es así de compleja y simple a la vez.
Las alarmas han saltado en el momento en el que se ha disparado el consumo de este tipo de sustancias entre los más jóvenes incluyendo a menores de edad. El fácil acceso a plataformas de venta online y el hecho de que la cafeína no esté considerada como sustancia ilegal permiten que la juventud vea estos compuestos con buenos ojos sin percibir atisbo alguno de nocividad. Han sido multitud los casos detectados tanto en institutos, zonas recreativas o en instalaciones deportivas, los jóvenes no se esconden y en cierto modo es como consecuencia de la sensación de seguridad al creerse consumidores de una sustancia no prohibida.
Parece que solamente quieren ver la «parte buena» y no se preocupan por conocer los efectos secundarios del consumo prolongado y desproporcionado de la cafeína para esnifar. No se es consciente realmente del peligro pero las dosis que se consumen por vía nasal llegan a ser bastante más altas a las que se suele ingerir en la típca taza de desayuno.
RIESGO SERIO
Quien consume la cafeína de este modo busca la sensación de energía, de autoconfianza, de permanecer en alerta, mejorar su estado de ánimo. El efecto es ultrarápido y en dosis elevadas es muy probable que genere nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, alteraciones del sueño, insomnio o incluso problemas cardíacos sin obviar que con un incremento del consumo de cafeína también te arriegas a la tolerancia y como no a la dependencia.
Ésta es una pequeña muestra de lo perjudicial que pueden llegar a resultar las nuevas alternativas de bebidas energizantes o compuestos preparados revitalizantes. Son vistosas y llamativas pero no son ningún juego.
Se vuelve a caer en los mismos errores. La sociedad mejor informada va camino de ser la más ignorante.
VISIBILIZAR Y COMBATIR UN PROBLEMA EMERGENTE
Captagón, Fentanilo, MDMA, Cocaína rosa, setas alucinógenas y así un largo etcétera de sustancias estupefacientes que son perseguidas con ahínco desde diferentes instituciones dentro de la Unión Europea ya sea en el ámbito medicolegal, policial o gubernamental. Las políticas activas contra el narcotráfico en el marco de la Unión dan sus frutos gracias a una excelente coordinación de todos los actores implicados. Las operaciones policiales al respecto son éxito asegurado y por ese camino hay que seguir.
A lo anterior debemos sumar otras variantes como puedan ser el férreo control al que se enfrentan las grandes empresas farmacéuticas para hacer frente al tráfico de medicamentos o las nuevas modalidades de consumo de sustancias estimulantes a las que ya se empieza a mirar con recelo.
Desde la perspectiva policial y de la seguridad ha de ponerse el foco en esta moda de esnifar cafeína. Lo que a priori puede no parecer relevante delincuencialmente hablando, puede convertirse en un serio problema en cuestión de tiempo. Por los riesgos derivados de su consumo, por la facilidad para ser mercancía de tráfico ilícito y porque se debe cuidar a la juventud la lupa de las instituciones debe ser extremadamente rigurosa.
Las unidades de participación ciudadana de la Policía Nacional tienen delante el reto de la concienciación de la juventud ante las modernas y sugerentes adicciones.
Las modas son pasajeras pero en este caso sus secuelas pueden ser permanentes.









