El boicot político a la Unidad Central de Seguridad de la Policía Municipal de Madrid

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Unos nacen para ser policías y otros se hacen por el camino por el motivo que sea portas arma y estás en el equipo azul, entras con vocación y orgullo, respiras al mirarte al espejo con tu recién estrenado uniforme negro, estás dentro pero no en cualquier unidad, no.. estas en la Unidad Central de Seguridad la recién estrenada Unidad y vienes a darlo todo, eres joven, promoción 39, respiras profundamente, la calle te espera…

Segunda parte del análisis sobre la Unidad de la Policía Municipal de Madrid después de profundizar sobre sus orígenes, evolución y zonas de acción. Raúl Herrero, policía municipal de Madrid y en la actualidad responsable del Área de Seguridad del sindicato CSIF en la Comunidad de Madrid, nos desvela las claves de la manipulación política hacia la unidad policial.

¿Cuál es la diferencia entre control de masas que lleva la policía nacional y la Unidad Central de Seguridad, por qué la PN usa munición no letal y gas y la UCS no? ¿Se les va a dotar de armas largas como otras policías locales?

Hay que decir que las UIP son de las mejores unidades en control de masas del Mundo y creo que es un privilegio para los compañeros de la UCS poder compartir espacio de trabajo con ellos en innumerables intervenciones, como ya he dicho antes.

Dicho esto, a la UCS le queda mucho margen de desarrollo operativo que inevitablemente tiene que venir de la mano de una apuesta política decidida y una defensa cerrada de la Jefatura.

Por otro lado desde CSIF estamos trabajando desde la Comisión Regional de Coordinación de Policías Locales, que es el máximo órgano de coordinación y regulación del colectivo en la Comunidad de Madrid, para que salgan adelante nuestras propuestas en el futuro Reglamento de Armas que desarrolle a la actual Ley de Coordinación.

Madrid se tiene que equiparar normativamente a otras Comunidades Autónomas como Extremadura o Castilla la Mancha, por ponerte dos ejemplos, en las cuales se contempla el uso de armas largas. Es absolutamente ilógico que no tengamos acceso a este tipo de armas que lejos de aumentar el riesgo en las intervenciones aportan fiabilidad, versatilidad y sobre todo precisión; que es lo que nos demanda la sociedad.

También hay que incluir la posibilidad de utilizar reglamentariamente otro tipo de munición más allá de la semiblindada que actualmente portamos y que genera mucha problemática, especialmente en zonas urbanas. Hay que abrir la normativa para que los ayuntamientos puedan comprar sin dudas jurídicas, munición de gran deformación y baja sobrepenetración como pueden ser la Golden Saber, Action 5 o SeCa.

Pero volviendo al tema de la UCS, que duda cabe que deben ser dotados con todo el material que precisan para afrontar las intervenciones con las mayores garantías posibles. Esto incluye lanzadores de proyectiles no letales y gas entre otras herramientas.

Desde CSIF pensamos que debería haber una apuesta de futuro a nivel de medios para la UCS y en general en todo el Cuerpo. La clave de todo esto es el criterio y la planificación a corto, medio y largo plazo. Con el material, con las funciones, con la identidad corporativa, con la comunicación, etc.

Tocando temas algo más serios y cuando la Unidad está en un momento de estabilidad, éxito, el trabajo y la seguridad en la calle funciona, llega un nuevo cambio político, llega la nueva alcaldesa Manuela Carmena y Ahora Madrid, su política radical, su visión opuesta y contradictoria de lo que es SEGURIDAD CIUDADANA, llega el escándalo brutal interno y sindical de dentro de la PMM de desmantelar las Unidades de Central de Seguridad.
¿Por qué este ataque sin precedentes a la Unidad en si y a la Policía Municipal de Madrid? ¿Demasiada represión policial?

En este sentido tengo que decir que Manuela Carmena y la mayor parte de su equipo, tras ganar las elecciones en 2015 llegaron al gobierno de la ciudad con una limitada experiencia en gestión de la Administración y respecto a Policía Municipal demasiados prejuicios. Circunstancias que les llevaron a cometer algunos errores.

Hubo momentos claves de la legislatura, como la manifestación en la que el entonces concejal Barbero, contra el criterio de su seguridad, atravesó la Plaza de la Villa entre los compañeros que se manifestaban precisamente por el desmantelamiento de las UCS, provocando una situación muy tensa que posteriormente derivó en una caza de brujas interna sin precedentes. O la nefasta gestión comunicativa que se hizo de la desgraciada muerte del senegalés Mame Mbaye en Lavapiés, donde quedó más que acreditado que los compañeros ese día no solo no actuaron erróneamente, sino que heroicamente hicieron todo lo posible por salvar la vida del joven.

Como he dicho creo que la falta de experiencia y los prejuicios les pasaron factura en la gestión de la Policía Municipal y sobre todo no supieron o no quisieron, conectar con un colectivo de funcionarios que lleva 184 años trabajando por y para la ciudadanía totalmente al margen de los vaivenes políticos.

La disolución de la UCS1 fue un claro ejemplo de error operativo y administrativo. No solo debilitaron una función básica, como es la que desarrolla esta unidad, sino que enviaron a un limbo administrativo a muchos profesionales que, de la noche a la mañana, fueron adscritos a otras unidades de manera totalmente irregular como luego CSIF acreditó en los juzgados.

Pero lo peor sin duda fue la inmensa falta de respeto hacia todos estos profesionales que tras años de sacrificio profesional, personal y en muchos casos familiar, fueron expulsados de puestos que habían ganado por mérito y capacidad.

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Vosotros sois el sindicato policial que lleva a los tribunales la decisión de Manuela Carmena puedes hacernos un pequeño resumen del proceso?

El entonces concejal, Barbero, realizó un movimiento político más de imagen que de calado real. Y digo esto porque, aunque pretendió vender la idea de que deshacían las Unidades, en realidad jamás llegó a completar ese proceso. Se limitó a disolver, como he dicho antes, la UCS1 que estaba en la Casa de Campo y mantuvo la UCS2 que estaba en Barajas. Es cierto que debilitó su capacidad operativa, pero en ningún momento dejaron de actuar en el ámbito de sus funciones de seguridad ciudadana.

Tras la disolución de la UCS1, CSIF fue el único sindicato que denunció a la Corporación en los juzgados por vulneración de los derechos de los compañeros que formaban parte de la unidad. Se les notificó su cese y adscripción a otras unidades con pérdida de un puesto que tenían ganado en concurso de méritos, lo cual era a todas luces irregular y eso es lo que posteriormente vino a ratificarnos la justicia.

¿Qué sucede con el desmantelamiento de la Unidad Central de Seguridad en el 2015, cambio de nombre, qué se les ofrece a los policías que deciden irse a otras unidades y ocupar otros puestos? Cómo fue aquel momento de abandono, frustración para estos compañeros, algún puede entender estas cosas, me pregunto cómo se pueden permitir estas cosas?

Como dices la Unidad cambió de nombre, se modificó la uniformidad y parte del material como los vehículos. Por decirlo de una manera gráfica, se dulcificó su imagen para intentar hacerla más aceptable para los estándares que ellos creían que debía tener. Eso produjo frustración en muchos componentes, pero creo que el peor efecto fue el desconcierto y la inseguridad operativa.

La policía en general y una unidad como esa en particular, deberían siempre estar dotadas y ordenadas en base a criterios científico-policiales, no ideológicos. Lo cierto es que una unidad de respuesta operativa como viene a ser la UCS, es absolutamente imprescindible para la Capital de España o para cualquier otra gran ciudad.  Esto no es una opinión es un hecho y por lo tanto debería estar fuera de toda discusión política. Si algo es necesario lo único que debería preocupar y ocupar a los gestores políticos, es ofrecerles la mejor formación, dotación y motivación. Y esto es extensivo a todo el colectivo.

Por desgracia es algo que, sobre todo en el caso de la motivación, en general no está en la agenda política. Vemos como uno tras otro y de forma reiterativa los políticos se limitan a sacar adelante los servicios, sin entrar en los problemas de fondo que arrastra el Cuerpo. Políticas cortoplacistas en las que se venden cambios que a la postre no van más allá de modificaciones superficiales en la uniformidad, los vehículos y poco más. La realidad es que, en general, el modelo policial en España está fuertemente burocratizado destinando ingentes recursos operativos a funciones no operativas, lo que genera grandes tensiones colectivas porque terminan siendo unos pocos los que sacan el trabajo real adelante.  Me atrevería a decir que las policías españolas somos rehenes de la estadística y las productividades por objetivos, que los diferentes actores políticos han ido poniendo por encima de la eficiencia y eficacia policial. Circunstancia de la que no es ajena la Policía Municipal de Madrid.

¿Me preguntas por qué se pueden permitir estas cosas? Pues porque las cúpulas policiales tienen sus propios intereses, la mayoría de los políticos no creen en la gestión policial y al final el patrullero que está en la calle se siente solo, desprotegido e incomprendido por un sistema que termina siendo agresivo con quien más se implica en esta profesión.

¿Por qué el Señor Javier Barbero, el Concejal de Salud, Seguridad y Emergencias, justifica este desmantelamiento diciendo que es por falta de personal en otros distritos, no hubiera sido más fácil convocar más plazas para una promoción nueva de policías municipales?

Es algo que quizás habría que preguntarle a él. Si bien es cierto que heredaron una plantilla mermada en la que aún hoy no hemos recuperado los niveles de previos a la Crisis de 2007, no es menos cierto que el desmantelamiento de la UCS1 no aportó grandes soluciones de personal a los Distritos, entre otras cosas porque se dedicaron a generar otro tipo de unidades que detrajeron más efectivos de estos.

Es decir que quitaron personal de un sitio para ponerlo en otro y para variar dejaron a los Distritos cortos de personal. La consecuencia siempre es la misma, cuando hay que sacar los servicios adelante la única idea que tienen es restringir las libranzas de los que siempre dan la cara en la calle. Lo hacía Barbero, lo hacían los que estaban antes que él y lo hace ahora la actual Corporación.

Todavía nadie se ha planteado si el modelo de gestión de la plantilla es eficiente, si es sostenible un planteamiento de trabajo en pirámide invertida, donde una minoría operativa es capaz de sostener a una mayoría destinada a tareas burocráticas o si el sistema penaliza la motivación personal y desecha el inmenso talento que atesoran muchos componentes.

El debate sobre el modelo policial de momento no ha pasado del movimiento asociativo y algunos sindicatos como el nuestro. Es por ello que en CSIF hemos vuelto, una vez más, a pedir al Gobierno de España que abra una subcomisión parlamentaria en el Congreso, que permita llevar este tema tan importante al legislador.

¿Las políticas “progres” luchan para la seguridad ciudadana o para la inseguridad…?

Me remito a todo que te he explicado anteriormente. No considero que los problemas del modelo policial se puedan circunscribir a un pensamiento ideológico en exclusiva. CSIF es un sindicato independiente desde el punto de vista político y es por ello que intentamos hacer pedagogía con todos y cada uno de los Partidos que conforman el marco político español. La seguridad ciudadana debería ser tratada como una Política de Estado y en consecuencia se debería tratar desde parámetros objetivos y objetivables.

Quienes piensan que algo tan importante solo se puede defender desde un tipo de posiciones políticas se equivocan profundamente. En este tema no deberíamos crear trincheras sino espacios de entendimiento transversales. Primero porque los hay y los vemos cuando nos reunimos con grupos políticos que estando muy alejados ideológicamente comparten preocupaciones. Y segundo porque un modelo policial no puede estar sujeto cambios sustanciales en cada legislatura ni quedar bloqueado por décadas.

Sé que esto puede sonar utópico, pero debemos luchar por un consenso político de mínimos que no solo permita avanzar sino que se sostenga en el tiempo. Insisto en que las trincheras en este tema solo servirán para generar confrontaciones pero no soluciones.

Actualmente, ¿en qué fase está la Unidad Central de Seguridad y qué proyectos futuros tiene?

Yo diría que la Unidad atraviesa un periodo de evolución que espero y deseo, por el bien de todo el colectivo y la ciudadanía, fructifique en mejores medios, mejor formación y por lo tanto altas cotas de capacidad operativa.

Ello sólo se producirá si las buenas palabras políticas se convierten en hechos palpables. Todavía está por definir para qué realmente las quieren y qué están dispuestos a hacer para que eso sea una realidad. En este sentido tenemos una nueva Jefatura y habrá que darle tiempo para que junto con la Dirección política tomen las decisiones que determinen el rumbo de la Unidad.

Análisis sobre la Unidad Central de Seguridad de la Policía Municipal de Madrid: orígenes, evolución y zonas de acción

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