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El ajedrez del poder

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Un artículo escrito por Amara Martín Vázquez @laflordehielo

El ajedrez del poder: ¿Quién mueve realmente las piezas?

En el tablero de la política, los “Tronos de Poder” no se alcanzan con elegancia estratégica como en una partida de campeonato, sino a base de pactos ocultos, favores y una buena dosis de cinismo.

La Clase Política ocupa las casillas más protegidas:

. El Rey, intocable y lento, que apenas se mueve pero por el que se justifica todo un aparato de defensa.

. La Reina, rápida, omnipresente y con un poder devastador.. siempre al servicio de su propio bando, no del pueblo que la colocó ahí.

Frente a ellos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad – y los militares – se reparten entre torres, afiles y caballos. Piezas útiles, con movilidad, pero no libres: se mueven donde se les ordena, no donde creen justo. Aunque a veces la orden no encaje con sus valores, el reglamento y la disciplina dicta:

ACATA Y OBEDECE”

¿ Y quién les da esas órdenes? Mandos, que en teoría, deberían velar por el bien común pero que muchas veces están más ocupados en asegurarse una silla tapizada en la jerarquía y un sueldo que no tiemble con las manera políticas.

Porque aquí, la fidelidad no siempre es a la ley o a la justicia… sino al QUIEN MANDA HOY.

En la primera línea, están los ciudadanos, los peones. Numerosos, sacrificables, reemplazables.

Su papel es aguantar el primer golpe, pagar las consecuencias, y esperar que un día, si logran cruzar todo el tablero, se les permita ascender.

La pregunta es:

¿ Hasta cuándo hay que obedecer absolutamente todo?

¿ Qué pasa si el Presidente es corrupto, la Reina manipula, las Torres vigilan más a los suyos que a los enemigos, y los afiles ( Ministros) se pierden en diagonales burocráticas?

¿ Qué pasa cuando el poder judicial está comprado, la ley se dobla como una hoja húmeda y el sistema policial se ha quedado atrapado en un manual de hace 40 años?

La respuesta incómoda es esta: si un día los peones deciden avanzar juntos y desobedecer al tablero, la partida entera se tambalea. Porque sin peones, no hay estructura que sostenga el juego.

Pero para eso, tendría que dejar de moverse de uno en uno, siguiendo las reglas que otros escribieron.

Y ahí radica la trampa: el sistema se asegura de que nunca todos los peones despierten al mismo tiempo.

Mientras tanto, la partida continúa. El Presidente ( El Rey ), bosteza, la Reina maniobra, las Torres cumplen órdenes sin mirar más allá.. y los peones, una vez más, se preguntan si algún día la jugada final será suya..

Pero…

¿ Y si un día los peones deciden que no quieren jugar más? ¿Y si, en lugar de buscar coronarse, prenden fuego al tablero?

La chispa no nace de la nada. Se enciende cuando la partida está amañada, cuando las reglas solo sirven para proteger al Rey y a la Reina, y cuando las piezas intermedias – Torres, alfiles, caballos – están más ocupadas obedeciendo órdenes que defendiendo la justicia.

Se alimenta cuando el poder judicial se compra,mla ley se dobla y a la policía se usa como un muro para proteger a quienes gobiernan, no a quienes la financian con sus impuestos.

El fuego, en cualquier tablero, es el peor enemigo de quienes mueven piezas.

Cuando los peones se organizan y dejan de actuar de uno en uno, el miedo empieza a filtrarse en las filas superiores.

. El Rey ( El Presidente del Gobierno) se encierra, blindado, rodeado de más escoltas que asesores.

. La Reina despliega propaganda controla el relato, habla de amenazas al orden.

. Las Torres se convierten en muros humanos, reprimiendo la revuelta, incluso en su interior sienten que algo está mal.

. Los Alfiles (Ministros) trazan estrategias legales para frenar el avance, apelando a leyes de emergencia o estado de excepción.

Pero el verdadero pánico no es el fuego… es a los IMPREVISIBLE.

Los políticos pueden manejar encuestas, oposiciones, incluso crisis económicas. Lo que no se puede controlar es un movimiento social que no busca reemplazar al Rey por otro Rey, sino acabar con el TABLERO ENTERO.

¿Por qué da tanto miedo lo que no se puede controlar?

Un incendio en las casillas significa que no hay espacios seguros, que las piezas dejan de obedecer la geometría del juego.

Significa que la autoridad ya no la da un cargo, sino la voluntad colectiva.

¿ Es posible que ocurra?

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