Día gris: carta abierta en recuerdo de Déborah

0
Comparte ese artículo

Déborah Fernández-Cervera era una joven de 22 años cuando salió a correr por la playa viguesa de Samil el 30 de abril de 2002. Esa fue la última vez que se la vio con vida. Su cuerpo aparecía 10 días después oculto entre unos matorrales junto a la carretera C-550, desnudo, a 40 kilómetros de su casa. Lo que ocurrió en ese intervalo de tiempo y espacio sigue siendo un misterio 19 años después.

Ayer ha sido un día gris porque desde hace 19 años ya no estás aquí y por lo tanto, el sol no tiene ganas de brillar como otro día cualquiera. Ha sido un día gris porque aquel 30 de abril de 2002 tu único error fue salir a correr por los alrededores de la playa de Samil como tanto te gustaba. Pero alguien sin corazón y sin escrúpulos hizo que desaparecieras sin dejar rastro.

Probablemente, el mismo alma homicida y criminal sin sentimientos que hizo que tú te esfumaras como por arte de magia, fue la misma que hizo posible que diez días después tu cuerpo se hallase sin vida pero sin signos de violencia aparentes, manifestándose entre unos matorrales en la zona de O Rosal, a unos 40 kilómetros de tu casa familiar.

Algunos dicen que lo que ocurrió en ese espacio de tiempo fue un misterio y sí lo es para casi todos nosotros, pero sigue siendo algo que conocen perfectamente y al detalle el autor o autores de estos hechos tan lamentables dignos de personas maléficas y perversas llenas de falta de humanidad e indiferencia por los demás.

No contentos con esto, esas almas deplorables y sin escrúpulos, dejaron tu cuerpo sin vida en una “postura de enmienda” y con diversas pruebas falsas alrededor del mismo para engañar y despistar a los profesionales de la investigación criminal y judicial como sino
supiéramos realmente que algo estaba escondiendo aquella escalofriante escena.

A día de hoy, querida Déborah, tu preciosa y unida familia, tus amigos, así como miles de ciudadanos cargados con muestras de empatía dignas de admiración, estamos aquí para recordarte que allí donde estés, jamás estarás sola, al mismo tiempo que volvemos a sacar a la luz algo que es tan importante esclarecer para todos nosotros.

Somos conscientes de que no será demasiado fácil poder dar con las personas que te han arrebatado lo más grande que tenemos que es la vida, pero no descansaremos hasta dar con una posible pista o indicio que nos lleve a saber la verdad y poder ver algo de luz y esperanza sobre este asunto, ponerla en manos de la Justicia y que esto llegue a su fin con el único afán de recordarte con anhelo, cariño y respeto al mismo tiempo que los que lo hayan hecho, paguen como se merecen después de haber estado tantos años impunes.

Aprovechando la situación, me gustaría con tu permiso, hacer un llamamiento a todos los ciudadanos que hayan podido ver o saber algo sobre ti en esos fatídicos días y animarlos a que se manifiesten ante las Autoridades para poder esclarecer algo sobre estos tristes y emotivos hechos delictivos. Al mismo tiempo, animo a los investigadores a seguir trabajando en la búsqueda de posibles indicios que lleguen a un justo final para la tranquilidad de todas esas personas que te quieren para siempre.

Por último, nombrarte querida Déborah, una frase de tu hermanita, que lucha cada día incansablemente por dar una solución a algo que simplemente es de justicia para todos: “Lo difícil se consigue, lo imposible se intenta. Rendirse no es una opción”.

SIEMPRE TE RECORDAREMOS. PARA SIEMPRE EN NUESTROS CORAZONES

Autor: José Luis Quintana (Especialista en Seguridad, Investigación y Criminalística)

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí