
A pesar de los avances logrados desde el acuerdo de 2018 entre el Ministerio del Interior y los sindicatos policiales, los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil siguen siendo los cuerpos peor remunerados dentro del sistema de seguridad pública español. Las promesas de equiparación salarial con los cuerpos autonómicos han quedado lejos de cumplirse, mientras que otras policías han experimentado subidas significativas en sus retribuciones.
Un acuerdo que no cerró la brecha
En 2018, el Gobierno destinó 807 millones de euros para mejorar los sueldos de los cuerpos estatales, con incrementos medios de 561 € mensuales para policías nacionales y 720 € para guardias civiles. Aunque el acuerdo fue celebrado como un paso histórico, la realidad es que la brecha salarial persiste. El acuerdo se selló en sus nóminas como una serie de complementos que no tributan para la jubilación y que se confirmaron en un «parche provisional» a la espera de la aprobación de una ley que quedó en papel mojado. A día de hoy el camino hacia la equiparación sigue siendo pedregoso y a ello se suma que los complementos específicos, la productividad y las condiciones laborales siguen siendo a día de hoy notablemente inferiores a las de sus homólogos autonómicos.
Subidas salariales en cuerpos autonómicos
Mientras tanto, los cuerpos autonómicos han seguido mejorando sus condiciones:
- Mossos d’Esquadra: En 2025, su sueldo mensual se sitúa entre 2.700 y 3.000 € brutos, alcanzando entre 38.000 y 42.000 € anuales. Además, disfrutan de mejores complementos por nocturnidad, festivos y antigüedad.
- Ertzaintza: Ha firmado un nuevo convenio que incluye una subida mínima de 4.200 € anuales por agente, consolidada desde enero de 2025. También se han mejorado las dietas, licencias y gratificaciones.
- Policía Foral de Navarra: Su salario medio ha pasado de 36.300 € en 2015 a 51.311 € en 2024, gracias al nuevo estatuto y la actualización de complementos.
Estas cifras contrastan con los 24.500–28.000 € brutos anuales que perciben los agentes estatales en escala básica.
Más trabajo, menos reconocimiento
A esta desigualdad económica se suma el aumento de agresiones a agentes estatales. Desde 2018, las agresiones a miembros de la Policía Nacional y Guardia Civil han aumentado un 36,4 %, alcanzando 16.878 casos en 2024, según datos oficiales. A pesar de este riesgo creciente, no se ha reforzado ni el equipamiento ni la protección jurídica de estos profesionales.
🗣️ Reivindicación urgente
Sindicatos y asociaciones llevan años denunciando que la equiparación salarial sigue siendo una promesa incumplida. La falta de voluntad política para cerrar esta brecha ha generado una sensación de abandono entre los agentes, que se sienten tratados como “policías de segunda”.
La seguridad pública no puede sostenerse sobre la precariedad de quienes la garantizan. Es hora de que el Ministerio del Interior cumpla con su compromiso y reconozca, de forma real y efectiva, el valor de los cuerpos estatales. Porque proteger a quienes nos protegen no debería ser una opción, sino una obligación.






