Cooperación Internacional Policial: “15 jours de service avec Philippe”

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Columna; “DESDE EL ROMPEOLAS”

No sé de qué manera, pero organizando mi escritorio ha aparecido sobre la mesa el tríptico de un organigrama del ministerio del interior, todo explícitamente detallado, con su Secretaría de Estado, con sus Direcciones Generales o las correspondientes subdirecciones.

Ya que lo tenía tan a mano, me he puesto a echarle un vistazo, y la mirada se me ha ido directamente a un apartado subrayado de un color amarillo fluorescente. Por las anotaciones hechas a boli en un margen, parece que cuando estuve estudiando esa parte, debió costarme ubicar en la realidad el lugar donde se encuentra la División de Cooperación Internacional.

Ese organigrama me llegó a generar tal quebradero de cabeza, que siempre acaba tan perdido o más, como cuando escudriñamos esos mapas a escala que se encuentran en los planos de evacuación de los edificios y en el cual siempre ves la flecha de “Usted está aquí”, pero realmente, aunque conozcas el edificio como la palma de tu mano, en ese plano no sabes ni dónde estás.

A día de hoy, ya tengo claro donde está incardinada la División de Cooperación Internacional, cuáles son algunos de sus departamentos e incluso sus objetivos al menos a nivel general, mismamente como encargarse de mejorar la eficiencia de la colaboración policial internacional tanto en el ámbito bilateral como en el ámbito multilateral, entre otras muchas tareas importantes.

De reconocer es, que la tarea de asumir cometidos tan sumamente delicados, como puede ser cuidar la relaciones institucionales y policiales con países miembros de esta adscripción, le ha hecho valedor de un mérito justo, colocándose en lo alto del ranking como uno de los órganos más importantes dentro de la DGP.

La idea inicial que tenía de esta división y de cómo podría ser su funcionamiento, no se ajustaba a lo que posteriormente he podido conocer. Creo que lo de hacernos una imagen preconcebida de algo, y que pasado el tiempo, comprobemos que en realidad la cuestión no tiene nada que ver con lo pensado previamente, es algo bastante común. No sé si a vosotros también os habrá pasado, al menos a mí sí, y en particular con esta sección.

Como no podía ser de otra manera, hay aspectos importantes que se me escapan. Que a priori, puede que solo conozca una mínima parte del iceberg que supone un

órgano tan particular, seguramente sea así, al fin y al cabo, no se puede saber de todo. Por eso y por pretender ser riguroso en lo que deseo transmitiros, solamente os hablaré de la parte que conozco. Ya el apelativo internacional, nos da una pista significativa del órgano al que nos referimos.

Internacional, global, etc, son términos cotidianos, que se utilizan con habitualidad en política, negocios o seguridad. Las delimitaciones geográficas siguen existiendo, pero en ciertas parcelas están relativamente difusas.

Vivimos en un mundo globalizado y como tal, las policías mundiales deben estar preparadas para afrontar arduas tareas de toda índole en cualquier parte del planeta. España, no podía ser menos y como miembro de la Unión Europea cuenta con oficinas Europol, Sirene, Eurojust, etc. No son sólo organismos, ni funcionarios, son activos humanos vitales para acometer acciones o intervenir en sus ámbitos jurisdiccionales si fuese necesario. La cooperación internacional juega un papel tremendamente importante en cuanto a la seguridad y las relaciones fuera de nuestras fronteras. Embajadas, consulados, agregadurías, y demás oficinas en ese ámbito.

Como organismo de carácter internacional, ayuda y complementa esas relaciones institucionales con la participación conjunta de unidades mixtas formadas por agentes de varios países, y que en los últimos años se ha ido acrecentado de manera exponencial.

En el año 2021, tuve la suerte de participar desde mi propio grupo de trabajo, en la interesante labor de prestar servicio como miembro de una de las patrullas mixtas de agentes de policía españoles y franceses que durante quince días se dejaron ver en Madrid.

La conexión con mi compañero de la POLICE NATIONALE de Francia fue directa. “Philippe” que así se llama mi compañero y amigo, es un agente veterano adscrito a la Comisaría de Police Nationale de Mont de Marsan, dentro de la Direction Departementale de Securite Publique 40. Como fiel estandarte de su nación y de lo mucho que representaba, hizo gala de una vocación y entrega extraordinaria. Su paso por nuestro grupo de trabajo sirvió de aprendizaje y nos abrió una puerta a conocer otros puntos de vista profesionales.

Menos mal que Philippe habla un español fluido, tan perfecto o mejor que cualquier autóctono, de lo contrario no quiero imaginarme como hubiesen sido esos días de patrulla. Mi francés no va más allá de un ” Bonjour”, “comment ça va”, ” un café au lait s’il vous plait” o el típico “au revoir”. Lo siento, pero es así de triste. Reconozco que no soy un hacha con los idiomas, y eso que al menos con el inglés o el italiano creo que puedo defenderme bastante mejor sin caer en el ridículo.

Superada la barrera del idioma y metidos en faena, lo demás era todo coser y cantar, pues apenas en unos minutos después de nuestra presentación, tuve una sensación

bastante agradable. Sabía que al igual que con mis compañeros habituales, había depositado mi confianza en la persona que estaba sentado a mí lado. Sabía que Philippe era mis ojos y mis manos y que de esa misma manera lo sentía él. Esa sensación de confianza ciega y tranquilidad no es algo baladí, por lo menos para los que estamos al pie del cañón cada día.

En el tiempo del servicio, pudimos debatir sobre las peculiaridades de nuestros modelos policiales, escalas, servicios, etc. Algunas pequeñas diferencias entre ellos eran evidentes, pero en lo sustancial, tenemos bastante más en común de lo que pensamos. Vocación de servicio, formación continua y adaptación constante, logran modelos policiales homogéneos que son fácilmente aplicables en cualquier tiempo y lugar.

Con los aspectos más técnicos o formales de lado, no desaprovechamos la oportunidad de compartir anécdotas personales y profesionales. Repito, y puede que suene a tópico, pero nos parecemos mucho más de lo que nos diferenciamos. De todo lo departido, llegamos a una conclusión, y es que coincidimos en la idoneidad de que cualquier policía debería tener una experiencia como ésta al menos una vez en su carrera profesional.

A día de hoy el vínculo que se creó entre Philippe y servidor, ha crecido tanto, que hemos forjado una gran amistad. Tanto, que durante este año hemos podido promover proyectos personales y profesionales entre policías de España y Francia. Este hecho ha conseguido estrechar aún más si cabe los lazos existentes con los compañeros de la Comisaría de la Police Nationale de Mont de Marsan e incluso con su comisario y jefe, quién siempre se mostró abierto y colaborador a cuentas iniciativas se le propuso.

Ya que nada es perfecto en esta vida, y en esta empresa menos, se preguntarán cómo es posible que, en este artículo, todo lo que expongo sean aspectos positivos. Pensarán, que no soy objetivo y que algo tendrá que haber que haga que no sea totalmente perfecto.

Pues les diré, que en efecto me debo a la objetividad y como de todo hay en la viña del señor, también tengo que decir que al respecto me he encontrado opiniones de todos los gustos, y he percibido que a más de una persona le pudo parecer una actividad prescindible. Y pese a que esa es una opinión totalmente residual, proveniente de gente que nunca está a gusto con nada y que cualquier iniciativa novedosa le supone un trauma, debo ser objetivo y destacar esa minúscula nota negativa.

Pues bien, dicho esto y cenizos aparte, para la gran mayoría de nosotros, esta experiencia tan positiva marcó un antes y un después en nuestra carrera profesional.

Sin la publicidad que a bombo y platillo se le da los dispositivos de ciertos eventos, la cooperación internacional se ha ido abriendo hueco a base de un éxito ganado a pulso.

Desconozco la repercusión a nivel corporativo y mediático que la actividad de las patrullas mixtas pudiese tener en años anteriores, pero en cuanto al año 2021 gracias a la participación en dispositivos de seguridad o a algunas intervenciones destacables, la prensa nacional y las agencias de prensa francesa se hicieron eco de las mismas, logrando poner el foco en dichas patrullas. El hecho pasó de ser una información sin más, a ser una noticia, en la que se resaltaban las excelentes relaciones entre ambos países.

La importancia que se dio a la cooperación internacional por parte de algunos entes privados o de la mismísima Embajada de Francia en Madrid, aportó mayor visibilidad y de alguna forma hizo justicia con quiénes participan en todas las secciones para que promover su actividad.

Decía mi abuelo Luis: “Que los hechos adquieren la notoriedad por la intención con la que se llevan a cabo. Las personas, el lugar y el tiempo en que transcurran son solamente añadiduras para hacerlos más interesantes”.

Así como palpable y evidente fue la notoriedad adquirida por esta grata experiencia profesional, numerosos fueron los elogios que suscitó la misma. Como un desapercibido actor de bulto en el reparto de una gran película, uno se sentía un minúsculo participante de aquella “aventura”. Sentimiento que era compensado con creces, ya que, como policía, resultaba gratificante y alentador sentirse orgulloso al haber contribuido aportando mi granito de arena a la hora de llevar a cabo una labor tan enriquecedora.

Por eso, aquí “DESDE EL ROMPEOLAS”, aprovecho para dar las gracias y felicitar a todos los integrantes de las secciones de cooperación internacional que hacen posible que esta gran tarea y estas magníficas experiencias sigan adelante. Me consta y lo sé de buena mano, que es sobrada la profesionalidad y entrega de quienes con el empeño su trabajo y una dedicación plena, se coordinan con los organismos policiales del resto de países a fin de garantizar una exitosa cooperación.

Para concluir, me gustaría cerrar el artículo de hoy tirando de proverbio, pero sin caer en la pedantería.

Hay un dicho de Nicolás Maquiavelo que se suele aplicar a las relaciones internacionales, tanto fuera, como dentro…

«”Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”»

En cierto modo, y regresando al ámbito estrictamente policial, hay que entender que “los activos humanos que desarrollan su labor en otros países, dejan de ser ellos mismos, para ser la imagen de su propia nación”. En el pasado fue así, hoy es así y en el futuro deberá ser así.

Suerte de España y de los españoles, que podemos estar tranquilos, al contar con nuestros mejores representantes.

Braulio López Matamoros

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