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Columna de Leopoldo Bernabeu para h50

Pedir coherencia a un tipo como Pablo Iglesias después de la multiplicación de hechos que vamos conociendo sobre su catadura moral y la forma de conducirse por la vida, tendría el mismo resultado que pedirle a Nicolás Maduro que abandonara el poder y dejara vivir en paz a todos los venezolanos, una absurda pérdida de tiempo. No sólo no fue suficiente la doble imputación de Podemos por financiación ilegal y delito electoral, motivo más que suficiente para que se auto-aplicara su extensa trayectoria de inquisidor y azote de la corrupción de los demás, sino que ya estamos viendo cómo se las gastan sus acólitos para construir un aquelarre en torno al juez que ha tenido la “desfachatez” de solicitar su imputación al Supremo. Lo insultan, amenazan de muerte y lo señalan como el inquisidor fascista a sueldo de la derecha, sin recordar los aplausos que dedicaban a este mismo juez las huestes de Podemos, cuando todavía no hace un mes imputó a un ex ministro del PP por el caso Kitchen, amén de tener en su currículum el haber encausado a Esperanza Aguirre y su sucesor, Ignacio González, encarcelado un buen tiempo.

Todo en el caso Dina Bousselham parte de una premisa básica, la mejor defensa es un ataque. Vaya por delante que defiendo la presunción de inocencia. Son los estatutos de Podemos los que subrayan la dimisión de un cargo en cuanto es imputado, y si el señor Vicepresidente no lo es cuando este escribo, simplemente es porque se está aprovechando de una figura sobre la que abominó, el aforamiento.

Dina es ahora lo que antes fue Tania, affaires que no terminan bien y para que muchas cosas no se sepan, lo mejor es la patada hacia arriba, técnica extendida en la clase política cuando alguien estorba. A una la colocó en el Congreso de los Diputados y a la otra en el parlamento europeo. Premio para quien averigüe las aptitudes por las que es hoy Ministra Irene Montero.

El relato demuestra que el contenido de esa tarjeta en poder de Dina era tan comprometido que ni cargo ni sueldo eran suficientes, seguía siendo una bomba de relojería sobre la cabeza de Iglesias. Lo clave era hacer desaparecer el móvil, quedando retratado el nivel de la susodicha al no dejar copia alguna guardada. Ese móvil es robado y, que casualidad, llega a manos de unos periodistas que, otra casualidad, llaman al propio Iglesias para decirle que prefieren no publicar nada, ¿seguro que no empieza aquí el montaje?. Sólo un par de filtrados pantallazos por la cortita de Dina, hoy directora de un digital al servicio de la causa, fueron suficientes para que saltaran todas las alarmas.

Una vez que esa tarjeta vuelve a manos de Pablo, dice retenerla “para evitar más presiones a la pobre chica”, eurodiputada ella. El escándalo salta a la luz pública y es cuando empieza el show en Podemos, que tarda cinco minutos en señalar a las cloacas del estado como las culpables de la trama. Previamente, un abogado del partido,  Calvente, que conocía la verdad y avisó sobre la gravedad del tema, consiguió con ello que lo expulsasen del partido después de imputarle una gravísima acusación de acoso sexual, precisamente a la otra abogada del partido, Marta Flor, que casualidad, la misma a la que después se ha relacionado con el Fiscal que filtraba información a Podemos. Todo muy aseado, como podemos comprobar.

Y hasta hoy. Sobreseída la causa contra el ex abogado de Podemos y tras meses de investigación, el Juez García Castellón documenta en un auto de 63 folios el escándalo y solicita al Supremo se impute a Pablo Iglesias, poniéndose a funcionar los ventiladores mediáticos para amedrentar al magistrado con insultos y amenazas de muerte. ¿Les recuerda al método empleado contra el Juez instructor del caso de los independentistas?.

Pablo Iglesias no sólo demuestra su mezquindad una vez descubierta la trama, sino que incumple todos los principios por él mismo instaurados en Podemos. Sin duda es un cerebro privilegiado empleado para el mal. Machista redomado, cínico compulsivo y ególatra siniestro, es un auténtico peligro al que los españoles, en otro de esos capítulos en los que la historia nos exigirá explicaciones, hemos dotado de mucho poder. Es hoy Vicepresidente del Gobierno por la falta de educación de una gran parte de nuestra sociedad. Un personaje oscuro con ideas perversas, capaz de llevarlas hasta el final, aunque por medio arruine a millones de españoles. Algo que a cualquier psicópata le trae sin cuidado, de asesinos en serie está llena la hemeroteca. No es nada nuevo

Lo que sorprende es su camaleónica capacidad para llegar tan alto en tan meteórico tiempo. Algunos tienen mucho que ver, millones de incautos españoles encantados de seguir escuchando la flauta de este Hamelin sin recordar donde acaban al final las ratas, y la de algunos medios de comunicación que algún día tendrán que explicar que  interés persiguen por contribuir al desmantelamiento de la sociedad española que tanto nos ha costado construir. A disfrutar lo votado.

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