
El Sindicato Unificado de Policía, sindicato mayoritario de la Policía Nacional, denuncia que las altas temperaturas registradas en numerosas dependencias de la Policía Nacional durante las últimas semanas no responden a incidencias puntuales, sino a un problema estructural que se repite verano tras verano y que compromete la salud de los agentes y la adecuada atención a los ciudadanos.
Durante las últimas semanas la organización afirma que se han sucedido las denuncias en distintas provincias por temperaturas incompatibles con unas condiciones normales de trabajo y de atención al público. A ello se suman las mediciones realizadas por delegados de prevención del SUP en diferentes dependencias, donde se han alcanzado temperaturas de hasta 35 grados en oficinas, despachos, salas de espera y zonas de atención a la ciudadanía.
Esta situación no responde únicamente a denuncias sindicales. Informes técnicos elaborados por las propias Unidades Territoriales de Prevención de Riesgos Laborales de la Dirección General de la Policía, realizados en dependencias como Mérida o Plasencia, constatan deficiencias relevantes en los sistemas de climatización y ponen de manifiesto la necesidad de adoptar medidas preventivas para garantizar unas condiciones adecuadas de trabajo.
El sindicato recuerda que el Real Decreto 486/1997 establece que la temperatura en oficinas y locales donde se realizan trabajos sedentarios debe mantenerse entre 17 y 27 grados, límites ampliamente superados en numerosas dependencias policiales. Esta situación incrementa el riesgo de estrés térmico, fatiga, deshidratación, pérdida de concentración y errores operativos, afectando directamente tanto a los profesionales como al servicio que recibe la ciudadanía.
Ante esta realidad, el SUP remitió el pasado 29 de junio un escrito a la Dirección General de la Policía solicitando la adopción urgente de medidas frente al riesgo derivado de las altas temperaturas, advirtiendo de que se trata de un problema de carácter estructural y de ámbito nacional, con averías prolongadas en numerosos edificios y ausencia de un protocolo homogéneo de actuación frente al estrés térmico.
«No hablamos de comodidad. Hablamos de salud laboral, de prevención de riesgos y de la calidad del servicio público. Las mismas dependencias donde trabajan los policías son utilizadas diariamente por miles de ciudadanos que acuden a denunciar delitos, renovar su documentación o realizar cualquier trámite administrativo», denuncian.
El SUP considera inaceptable que, mientras las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, continúen existiendo edificios policiales con sistemas de climatización obsoletos, averiados o claramente insuficientes. La adaptación de las infraestructuras públicas a esta nueva realidad climática no puede seguir aplazándose.
Por ello, el Sindicato Unificado de Policía exige a la Dirección General de la Policía la puesta en marcha de un Plan Nacional de Climatización y Adecuación Térmica de las Dependencias Policiales, que permita renovar progresivamente las instalaciones más deterioradas, reparar de forma urgente los sistemas averiados y garantizar el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales en todos los centros de trabajo.
Quienes protegen a los ciudadanos merecen desarrollar su trabajo en condiciones seguras. Y los ciudadanos tienen derecho a ser atendidos en unas dependencias públicas dignas, seguras y adaptadas a la realidad climática del presente.






