Colectivo de Ateos por la defensa de los Obispados

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Colectivo de Ateos por la defensa de los Obispados.
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Artículo de Odracir Zagam.

 CADOBIAS

Ante la profusión maliciosa de noticias que vienen apareciendo en los medios de comunicación, no así en L´Osservatore Romano, referentes a que la jerarquía diocesana de Astorga trató de impedir que un invidente entrara junto a su perro lazarillo en la Santa Iglesia Catedral de la ciudad, el Colectivo de Ateos por la Defensa de los Obispados -CADOBIAS- no puede, ni quiere, permanecer una décima de segundo más en silencio cómplice ante la confabulación de aquellos que, guiados por una conciencia a la deriva, cual turba, y alejados del verdadero amor por la Seo asturicense, aluden únicamente a los derechos del sabueso para justificar la sacrílega incursión del cánido en el templo apostólico.

“Ateos, gracias a Dios”

En este alocado valle de lágrimas por el que transitamos con el intermitente puesto a la izquierda no todo vale. En absoluto. Existen tradiciones y valores eternos que custodiar, incluso para un ateo, para un agnóstico, para un impío, para un profano, para un escéptico, para un heterodoxo, para un teófobo, para un librepensador y también para un devoto de maitines y misa de doce.

Prudencia vaticana

Sin duda, el buen criterio y la prudencia vaticana, sellada en esta materia por el Sumo Romano Pontífice y cabeza visible de la Iglesia Universal, presidieron la decisión del escalafón eclesiástico local de impedir el paso del perro a la Casa de Dios, y ofrecerle como alternativa al discapacitado, de peregrinaje a Santiago, la posibilidad de que el cánido fuera atendido y escoltado en el atrio por las Fuerzas del Orden Público hasta que éste (el ciego) concluyera la visita al oratorio y sus jaculatorias, de la mano de un seminarista de cuarto año con rango de diácono.

Colectivo de Ateos por la defensa de los Obispados.

Dominio eclesiástico

Es obvio que la legislación vigente debe tener un límite razonable ante la supremacía del Concordato suscrito por el Estado con la Santa Sede. Se hace necesario, por tanto, que en dominio eclesiástico se apliquen los cánones del presbiterio. La desacertada invocación del actual Real Decreto que el parroquiano invidente quería imponer al paciente canónigo para acceder al seno de la Casa del Señor con el chucho-guía, evidencia la mala fe y sobre todo la mundanidad que dominaba desde el principio sus actos. Sí, en efecto. Y así lo decimos en h50 Digital Policial, un periódico de “madera noble” con las puertas abiertas.

¿Podenco comulgando?

¿Acaso se iba a preparar el infeliz podenco para hacer la Primera Comunión? ¿Pretendía, quizá, expiar sus correrías siendo oído en confesión por el coadjutor de guardia? A qué entonces todo el contubernio sacado de amantísima madre. Lo importante es que el creyente tuviera oportunidad de postrarse en acción de gracias ante el Todo Hacedor, si en realidad era su deseo. Porque, de otra parte, y he ahí la prueba incontestable del torcido pensamiento que le guiaba, su desdichada ceguera tampoco le permitiría contemplar la magnífica factura arquitectónica de la catedral. Es decir, el que quería ver el santuario, ¡resultaba ser un invidente! Válgame Dios.

Una bestia en el templo

Hermanos, hagámonos, pues, algunas reflexiones: ¿hubiera sido posible que de haber penetrado el peregrino ciego de la correa del lebrel faldero le detallara éste al otro y viceversa el cromatismo del retablo? ¡Claro que no! Se trata de un axioma indiscutible. ¿No será en verdad más cierto que el animal, una pobre bestia en definitiva, podía tener un comportamiento agresivo propio de su especie en el interior del templo e, incluso, aliviarse sin decoro en la reja del coro, arañar las tumbas donde yacen los ilustres ministros diocesanos al olor de sus huesos o, por instinto salvaje, arrojarse a la pila del agua glorificada como un catecúmeno ebrio y en ciernes?

Colectivo de Ateos por la defensa de los Obispados.

Disidencia impía

Aunque pueda resultar paradójico al común de los mortales, desde el Colectivo de Ateos por la Defensa de los Obispados -CADOBIAS- nos posicionamos favorablemente a la diestra de la curia y del prelado asturicense y expresamos nuestra activa censura por las frases, juegos de palabras y pintadas aparecidas como consecuencia de la disidencia impía. Creemos que expresiones blasfemas como “Baile usted con la mía, señor cura”, “confesores apandillados”, ¿Eres virgen; sí, pero no fanática?” o los ya manidos “nunca digas este párroco no es mi padre” son términos escasamente afortunados con el santoral, faltos de delicadeza para con los ungidos sacerdotales y que, en conclusión, no vienen al caso.

Colectivo franco

Significar, por último, que CADOBIAS es desde hace tiempo un colectivo franco a todos los ciudadanos y ciudadanas, cualquiera que sea su confesión y procedencia, y aquellos otros que, aún no perteneciendo a ninguna diócesis, defiendan la continuidad episcopal de las mismas, que hoy nos lleva a emitir esta nueva epístola pública, la vigesimoprimera de su serie, como cofradía con todas las bendiciones urbi et orbi.

In saecula saeculorum. Imprimatur.

Por Odracir Zagam para h50 digital policial

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