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Capitán del Ejército: “La Defensa del siglo XXI necesita disciplina, pero también tecnología y especialización.”

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Con 4.527 plazas en el primer ciclo de Tropa y Marinería 2026, las Fuerzas Armadas vuelven a situarse en el centro del debate: empleo estable, nuevas exigencias físicas y una realidad operativa marcada por el contexto internacional.

En esta entrevista, el capitán y preparador de Patrio, Antonio Yerpes pone orden entre titulares y rumores y explica qué está cambiando de verdad: cómo se estructura la carrera dentro de las Fuerzas Armadas, de qué depende el salario real de un soldado, qué significa mantener despliegues en el exterior y por qué hoy ganan peso los perfiles técnicos.

Nueva convocatoria de Tropa y Marinería con más de 4.500 plazas. ¿Qué novedades trae y por qué es atractiva para las nuevas generaciones?

Lo primero es entender la dimensión de la convocatoria: hablamos de 4.527 plazas en el ciclo 1 de 2026, con un proceso regulado y transparente, por concurso-oposición.
En cuanto a novedades, uno de los elementos más visibles es la actualización de las pruebas físicas, con un formato claro y homogéneo. La convocatoria incluye cuatro pruebas: flexo-extensiones, salto de longitud sin carrera, circuito de agilidad y carrera (2.000 m en hombres / 1.000 m en mujeres), con marcas mínimas establecidas oficialmente. Por ejemplo, las marcas mínimas publicadas para este ciclo incluyen:
Y esto conecta con lo que demanda la sociedad a las instituciones: criterios medibles, preparación realista y un proceso que valora tanto el rendimiento como los méritos.”

¿Qué salidas y recorridos existen dentro de Tropa y Marinería?

Una de las fortalezas del modelo profesional es que no se entra ‘para quedarse igual’: se entra para construir un recorrido. Dentro de las Fuerzas Armadas existen itinerarios de especialización, cambios de destino y, para quien lo busca, promoción a otras escalas.
Y además hay un punto muy relevante para muchos aspirantes: la normativa contempla vías de continuidad profesional hacia otros cuerpos. Por ejemplo, para el acceso a la Escala de Cabos y Guardias de la Guardia Civil se reserva un mínimo del 40% de plazas para militares de tropa y marinería con 5 años de servicio, con un límite máximo del 50%. Para la Policía Nacional, la reserva puede alcanzar hasta el 20% en su escala básica.
Esto no es un ‘atajo’: es el reconocimiento institucional de una experiencia profesional exigente y útil.

¿De qué depende el salario de las Fuerzas Armadas? ¿Qué cambios retributivos recientes destacas?

El salario real en las Fuerzas Armadas, como en otros ámbitos del sector público, se compone de retribuciones básicas y retribuciones complementarias. En el ámbito militar, la normativa regula conceptos como el complemento de empleo, el complemento específico (con componente general y componente singular) y el complemento de dedicación especial, entre otros.
Lo importante es que el ‘real’ depende de factores objetivos: empleo, puesto, unidad, responsabilidad, disponibilidad, condiciones del destino y, en su caso, misiones o cometidos con particularidades.
En cuanto a cambios recientes, se han aprobado actualizaciones retributivas en el marco normativo. Por ejemplo, el Real Decreto 248/2025 actualiza cuantías del componente general del complemento específico; en el caso de soldado/marinero, fija 382,48 € mensuales para ese componente general (con efectos económicos desde 1 de enero de 2025).
A partir de ahí, el resto de complementos y circunstancias del destino pueden hacer que existan diferencias significativas entre plazas.”

¿Cómo se gestiona la movilidad?

La movilidad es parte de la carrera militar y conviene hablarla con naturalidad: hay destinos que implican cambios, y eso exige planificación personal y familiar. Dicho esto, también hay herramientas: planificación de preferencias, estructuras de apoyo, y la propia organización del destino y la unidad.
Lo clave es comunicarlo bien a quien entra: esto es un trabajo con vocación de servicio, con exigencias, pero también con una estructura profesional clara. Y cuando esa realidad se explica con honestidad, reduce incertidumbre y aumenta el compromiso.
¿Qué significa que España mantenga despliegues en más de 15 países con más de 4.000 efectivos?

Significa que España mantiene un papel activo y sostenido en la seguridad internacional, con misiones que suelen combinar disuasión, estabilidad, apoyo a aliados y, en muchos casos, protección de población civil o fortalecimiento de capacidades locales.
De hecho, el Gobierno ha aprobado la prórroga de la participación de unidades de las Fuerzas Armadas en misiones en el exterior hasta el 31 de diciembre de 2026, con presencia aproximada de 4.000 militares en torno a 15 países, según lo trasladado en el marco de esas decisiones.
Para el soldado o marinero, esto se traduce en profesionalidad, preparación y sentido: se entiende que el trabajo diario conecta con un objetivo mayor.
Se habla de caída de candidatos: ¿a qué se debe y qué medidas se están tomando?

Hay varias razones, y muchas no tienen que ver solo con Defensa: influyen los cambios demográficos, el mercado laboral y, sobre todo, el conocimiento real de lo que significa hoy ser militar profesional.
Aquí hay un dato importante para contextualizar: España dejó atrás el modelo de servicio militar obligatorio; la suspensión se fijó en 31 de diciembre de 2001.
Eso significa que hay generaciones enteras que no han tenido contacto cercano con la cultura de defensa y que necesitan información realista, sin mitos (ni idealización ni prejuicios).
¿Medidas? Varias líneas: mejora de condiciones, actualización de procesos (por ejemplo, pruebas físicas con marcas publicadas y comparables), y un impulso claro a perfiles cada vez más técnicos y especializados, que conectan mejor con las vocaciones actuales.

¿Qué perfiles técnicos están ganando peso? (drones, ciber, mantenimiento avanzado, comunicaciones…)

La tecnología ya no es un ‘extra’: es parte central de muchas funciones. Drones, comunicaciones, mantenimiento avanzado, sistemas, logística técnica… y también perfiles vinculados a la operatividad moderna.
Y esto aparece incluso en la propia convocatoria: para determinadas plazas se valora la posesión de títulos de Grado Medio de interés para la Defensa (y otros méritos específicos).
Es decir: se está incentivando la entrada de personas con capacidades técnicas reales, porque la defensa del siglo XXI requiere profesionalización, preparación y especialización.

Si pudieras dar 3 recomendaciones a alguien que quiere entrar este ciclo, ¿cuáles serían?

Primera: planifica el proceso con calendario en mano. En el ciclo 1 hay fechas oficiales (cita previa, fases de selección e incorporación) y conviene estructurar el entrenamiento y la documentación desde el primer día.

Segunda: prepárate de forma específica para las pruebas físicas con las marcas oficiales, sin improvisar. No es ‘estar en forma’: es entrenar para cuatro pruebas concretas.
Tercera: entra con mentalidad profesional: reúne méritos, ordena documentación, y decide por qué quieres estar aquí. Cuando hay vocación, disciplina y claridad, el Ejército se convierte en una carrera con futuro, estabilidad y recorrido.

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