
La Guardia Civil sufrió lanzamientos de piedras y otros objetos mientras trataba de impedir la instalación de una macro‑rave ilegal en la pedanía de Cordovilla, en el término municipal de Tobarra (Albacete). Los hechos ocurrieron durante la madrugada, cuando centenares de vehículos —muchos de ellos caravanas y furgonetas procedentes de países como Francia y Dinamarca— intentaron asentarse en distintos puntos de la comarca.
Según fuentes del Instituto Armado, los agentes actuaron para evitar que la fiesta clandestina, que pretendía reunir a más de medio millar de personas, se consolidara en la zona. Durante las labores de desalojo, varios participantes respondieron con pedradas y lanzamiento de palos, causando daños en vehículos oficiales y obligando a reforzar el dispositivo policial.
Una caravana itinerante que buscaba dónde asentarse
La rave había intentado instalarse inicialmente en el entorno del pantano del Cenajo, en el término municipal de Hellín. Tras ser disuelta allí por la Guardia Civil, los asistentes se desplazaron hacia la pedanía de Cordovilla, en Tobarra, donde volvieron a intentar montar el evento ilegal.
La alcaldesa de Tobarra, Estefanía Escribano, confirmó que en la zona llegaron a concentrarse alrededor de un millar de vehículos, lo que generó preocupación entre los vecinos y obligó a activar un amplio dispositivo de control y vigilancia para evitar nuevos intentos de asentamiento.

Dispositivo reforzado y vigilancia permanente
Tras los incidentes, la Guardia Civil mantuvo un cerco perimetral para impedir que más personas accedieran a la zona y evitar que la rave pudiera reorganizarse. Las autoridades temen que parte de la caravana se haya desplazado hacia otros municipios cercanos, como Férez, donde ya se han detectado movimientos de vehículos vinculados al evento.
Asociaciones profesionales han denunciado que varios agentes resultaron heridos y han criticado que el dispositivo inicial se viera desbordado por la magnitud del evento y la agresividad de algunos asistentes.
Preocupación vecinal y riesgo para la seguridad
Los vecinos de la zona han expresado su inquietud ante la llegada masiva de vehículos extranjeros y la tensión generada durante los enfrentamientos. Las autoridades locales han subrayado que este tipo de eventos clandestinos suponen un grave riesgo para la seguridad, tanto por la afluencia descontrolada de personas como por la falta de medidas sanitarias y de emergencia.
Conclusión
La intervención de la Guardia Civil evitó que la rave ilegal se consolidara en Tobarra, pero dejó un balance de agresiones a agentes, daños materiales y un amplio despliegue policial para contener a una caravana itinerante llegada desde varios países europeos. El caso reabre el debate sobre la capacidad de respuesta ante macroeventos clandestinos que se organizan sin autorización y que pueden poner en riesgo a participantes, vecinos y fuerzas de seguridad.






